sábado, 1 de noviembre de 2014

CUENTOS DE LA RAMADA.....

CUENTOS DE LA RAMADA

LA MORA NONA

Aún estaba en pie lo que antes era la galería. En el frente dando a la ruta Provincial Nº1 que lleva a La Paz, se erguían carcomidos por el tiempo y el abandono mostrando sus esqueletos de barro y paja otras dos construcciones semi tapadas por altos cañaverales, cactáceas y piedras formando extrañas pirámides que iban creciendo en altura cuando se enojaba el arroyo que baja de Piedra Blanca y las creces las arrastraba hacia el lugar. Era en ese entonces el reino de yararás que serpenteaban incólumes en la soledad del lugar. Pocos habitantes del lugar se atrevían a penetrar en esa espesura, más cuando se rumoreaba que por las noches se veían luces intermitentes en su cercanía .Dicen los nativos que en la entonces confortable casa, habitaba la doñita Elba, mujer muy coqueta y activa que combinaba su profesión de comadrona con la de modista. Solían verla partir en su sulky tirado por un caballo alazán de buena estampa a los bailes de Piedra Blanca Abajo, en la Pista Ritmos Alegres. Siempre solitaria y bien ataviada, despertaba los chismes de las mozas del lugar, que tejían historias ciertas o no de su vida.
Aprovechando la amistad que la unía a doña Pura, nunca estaba sola en las reuniones bailables pues se acomodaba junto al mostrador y despachaba las bebidas a los jóvenes que se apoyaban en el mismo mientras estudiaban a la concurrencia femenina. Esa noche de octubre que había llegado desde Tilisarao el músico Juan Dólar con su conjunto, cuando Ramón volvía de visitar a su novia en los pagos de Cruz de Caña, allá en la cumbre, forzosamente debía pasar por la pista de baile antes de llegar a su casa; no resistiendo a la tentación, entró en el predio silbando una tonadita. Fue arrimarse al mostrador a  degustar una cerveza cuando los ojos de Elba lo atraparon al instante. Ahí comenzó el romance que llevaría la tragedia a la moza.
Baúles de cuero se fueron llenando de camisones realzados con finos bordados y encajes, de “mañanitas” tejidas al crochet, que servirían para atemperar las frescas mañanas cuando el Ramón le alcanzara el mate y ella se aprestara a salir del lecho conyugal. Todo se iba llenando de sueños y ajuares blancos. Ramón, delgado y airoso, luciendo su boina negra la visitaba cotidianamente ya a caballo o en bicicleta alimentando sus sueños.
El verano se estaba yendo lento, llevándose los sueños poco a poco junto a los quemantes soles, ardores de la tierra y las pasiones.
Las visitas de Ramón ya comenzaban a espaciarse coincidiendo con los preparativos del casamiento del mozo con la novia oficial de Cruz de Caña, la mora nona que crecía en los fondos del predio de La Ramada se retorcía con sus 300 años de antigüedad hasta que en una noche de gran tormenta uno de sus gajos se desplomó convirtiendo a la planta en un despojo alejado de su otrora lozanía. Así también fue trocándose cual la morera la figura de Elba.

Ya sabedora del engaño amoroso del cual había sido víctima, se encerró en la casa y los males la fueron envolviendo tenebrosamente.
El gajo caído de la Mora Nona echó raíces en la prieta tierra y se fue formando un nuevo árbol que causó la sorpresa de los visitantes; era algo así como un engendro natural, y  al unísono, cada deformación de la planta se mimetizaba en el cuerpo enfermo de la mujer, que esperaba el final que la liberara del sufrimiento..

Esta es la leyenda de la Mora Nona, la cual se puede apreciar en un recodo de La Ramada, mientras sólo queda rezar una oración por la doñita que se dejó morir de amor.

Beatriz Susana Galván

miércoles, 18 de enero de 2012

LA CAROLINA,

LA CAROLINA  se encuentra en la falda del cerro Tolomasta, a unos 2.000 mts. sobre el nivel del mar.
Además de su fascinante paisaje, encontraremos en ella lugares como El Museo de la Lectura,el mausoleo de Lafinur y el laberinto, delos cuales nos ocuparemos en este artículo.(en las próximas entregas hablaremos del pueblo minero,los buscadores de oro,etc)


El museo de la lectura ,será escenario los últimos días de enero del encuentro cultural que acercará a gente vinculada con las letras , de Piedra Blanca y otros lugares de la Villa de Merlo. 

 En el museo de la lectura se exhiben escritos originales de autores locales, regionales y del mundo, además de los de Jorge Luis Borges, Mujica Lainez, Fermín Estrella Gutiérrez, Rafael Alberti, Pedro Mardones Barrientos, Ernesto Sábato, Juana de Ibarbourou, Antonio Esteban Agüero, Edna Possi y tantos otros poetas maravillosos de diversos países del globo. Y, quizá lo que más  enorgullece, son los 41 manuscritos de puño y letra de Juan Crisóstomo Lafinur rescatados recientemente, escritos entre 1819-1823, y conservados celosamente.

Museo de la lectura.







Laberinto (homenaje a una de las obras de Jorge Luís Borges
"La casa de Asterión" .- El Aleph)


Frente al  Museo, como envuelta por el paisaje fascinante, se encuentra la tumba que alberga al  prócer, el “hijo de La Carolina” que por fin descansa en su tierra natal después de más de 180 años de exilio



Vista panorámica donde se aprecia el laberinto y el mausoleo de Lafinur
campo ajedrezado, donde se encuentra la tumba de Juan Cristónomo Lafinur
Y recordemos en este mausoleo los versos de Jorge Luis Borges referentes al ajedrez.
..." en su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
 ámbito en que se odian dos colores"...
..

Lafinur fue tío bisabuelo del escritor argentino Jorge Luis Borges, nacido en La Carolina en 1797 y fallecido en Chile en 1824.
Poeta, filósofo y educador ,formó parte del Ejército del Norte, bajo las órdenes del gran Manuel Belgrano

Hasta la próxima entrega y mis mejores deseos a la embajada cultural, que se hará presente en La Carolina 

martes, 17 de enero de 2012

El llamado de Piedra Blanca

No pudiendo entrar en mi blog   elllamadodepiedrablanca.blogspot.com, estoy intentando abrir este otro